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LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX




Durante el siglo XIX, (desde 1760 a 1840), España sufrió un proceso de transformación y de renovación denominado Revolución Industrial. Parecido a la que existía en Europa, pero en España la industrialización no consiguió desarrollarse lo suficiente y la agricultura siguió siendo liderando el puesto más importante de la economía.

Con el inicio de la Edad contemporánea se consiguió la modernización del país y se entró en un proceso de cambio constante. A su vez, el régimen parlamentario tampoco consiguió estabilidad a causa del caciquismo, y la burguesía se caracterizó por su poca relevancia. Se produjo el nacimiento del proletariado.

 

Por otro lado, la caída de la monarquía y el origen de la Primera República en España fue provocada por los numerosos enfrentamientos entre absolutistas y liberales burgueses que resultaban en contrarrevoluciones absolutistas, guerras civiles, pronunciamientos y luchas entre los mismos liberales que condujeron a la Restauración BorbónicaEl sistema parlamentario fue perdiendo reputación y acabó en 1917 en una gran crisis durante el reinado de Alfonso XIII, suponiendo el fin de la monarquía.

La economía consiguió modernizarse y se desarrolló a finales de este siglo. Destacaron la industria textil catalana y la siderurgia vasca. El gran auge la explotación de las minas por empresas extranjeras y las transformaciones en el transporte, así como marítimo y de tierra, y la creación de una red de ferrocarriles y mejoras de las carreteras, fue también una parte importante. 

 

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